Georg Cantor

 

Nació: En 1845 en San Petersburgo, Rusia.
Murió: En 1918.


Su madre era rusa y su padre era un comerciante danés. En 1856 la familia se trasladó a Wiesbaden (Alemania). Fueron 6 hermanos. La disciplina en la familia era muy estricta y había verdadera obsesión por el éxito.

El deseo de su padre era que estudie ingeniería, pues existía demanda de ingenieros y estaban bien remunerados, sin embargo, a Cantor no le gustaba la idea y decidió estudiar Matemáticas. Estudió en el Politécnico de Zurich y en Berlín. En Berlín tuvo por profesores a Weierstrass, Kummer y Krönecker.

En 1869 entró como profesor en la Universidad de Halle. Cantor siempre quiso que le llamaran de una de las universidades importantes (Berlín o Gotinga) pero la llamada no se produjo, se cree que por la oposición de Krönecker, con el que estaba enfrentado porque los trabajos de Cantor refutaban los fundamentos de los trabajos que realizaba Krönecker.

Al estudiar los conjuntos infinitos, Cantor hizo su primer descubrimiento revolucionario: la demostración de que había el mismo número de puntos en el plano que en la recta. Galileo había demostrado que había el mismo número de puntos en segmentos de diferente tamańo.

Cantor realizó los descubrimientos más sensacionales acerca del mundo del infinito. Demostró que no todos los conjuntos infinitos son del mismo tamańo y que conjuntos, que todos diríamos que tienen más elementos, tienen los mismos. Por ejemplo, hay el mismo número de números pares que de naturales, hay el mismo número de enteros que de naturales, hay el mismo número de racionales que de naturales. Sin embargo, hay más números reales que naturales.

Junto a Dedekind, otro gran colega alemán, fundó la teoría de los conjuntos. Descubrió las propiedades de los números (infinitos). El carácter revolucionario de sus trabajos provocó violentas oposiciones, que agravaron la enfermedad mental que padeció este genio. Sus teorías fueron muy controvertidas en su época y tuvo enfrentamientos con otros matemáticos.

Cantor padeció trastornos maníaco-depresivos, en varias etapas de su vida. Sólo al final de su vida, se empezó a apreciar su trabajo, cuando ya era demasiado tarde, pues su enfermedad mental ya estaba muy avanzada.

Murió en 1918 en un sanatorio mental.